El Congreso Provincial del PP (En Ciudad Real)
En el periódico del viernes 26 de noviembre se recogían unas declaraciones de un líder político que me dejaron pensativo: ?El que tiene la seguridad de ganar no necesita la unidad?. Lo dijo Francisco Gil-Ortega, Alcalde de Ciudad Real, refiriéndose a José Manuel Rodríguez Carretero, candidato a la reelección como Presidente provincial del Partido Popular.
Este que escribe nunca había seguido de cerca los preparativos de un Congreso provincial, hasta éste, en el que incluso me he permitido el lujo de pretender ser elegido compromisario, cosa que no ha sucedido. Mi primer chasco electoral: para una vez que me meto, voy y pierdo. Menos mal que sé perder.
Pero la experiencia ha sido enriquecedora. En la Asamblea Local en la que no fui elegido compromisario viví una serie de experiencias inolvidables. No conocía yo por dentro esa tensión ni esa emoción. Tampoco conocía la derrota, pero porque nunca me había presentado.
Me parecía honesto por mi parte, siendo candidato, estar presente durante las votaciones y durante el recuento de votos, y así lo hice. Durante las votaciones yo hablaba de vez en cuando con otros candidatos a compromisario, y me llamaba la atención lo de ?ser de?: unos me preguntaban de quién era yo, y yo contestaba que del Partido Popular. Los más inteligentes se daban por enterados, pero otros insistían: ?me refiero a que si eres de Rosa o de Chema?. Entonces yo contestaba que soy de mi papá y de mi mamá, pero que antes de la Asamblea había hablado tanto con Chema como con Rosa, pues ambos me habían llamado, pero que mi intención era apoyar la reelección de Chema porque me parecía, y hoy me sigue pareciendo, que es el más capaz de aunar esfuerzos y reunir en torno a un proyecto a las distintas sensibilidades del Partido. Esto se lo dije incluso a Rosa, que me sonrió sinceramente y aceptó mi divergencia.
Tengo que decir que ni Rosa ni Chema me han hablado mal de nadie, y que ambos me han manifestado en privado un enorme respeto el uno hacia el otro. Ambos son personas educadas, honradas y prudentes.
Yo no he visto por ninguna parte, y estuve toda la tarde y parte de la noche en la plaza de Cervantes, ninguna crisis. Sí que observé nervios, desengaños, malentendidos? Supongo que es lo normal. Pero, pasados ya varios días, sólo recuerdo la lealtad de mis compañeros, de todos: los que ganaron su puesto de compromisario y los que no lo ganaron. Recuerdo la elegancia de unos y el temple de otros, la capacidad de sonreír, la virtud de hablar, la ilusión de buscar el bien común.
Yo creo que es posible la unidad. Y lo creo porque esa unidad ya existe: yo la he visto, aunque ahora esté escondida. Los dirigentes provinciales deben encontrarla, y quizá el Alcalde les ha dado ya la pista: la unidad se esconde detrás de frases como la que he trascrito al principio. Basta con conseguir que la persona que la dijo la retire, o se retire.
Emilio Sanz
El Día de Ciudad Real, 28 de noviembre de 2004
Este que escribe nunca había seguido de cerca los preparativos de un Congreso provincial, hasta éste, en el que incluso me he permitido el lujo de pretender ser elegido compromisario, cosa que no ha sucedido. Mi primer chasco electoral: para una vez que me meto, voy y pierdo. Menos mal que sé perder.
Pero la experiencia ha sido enriquecedora. En la Asamblea Local en la que no fui elegido compromisario viví una serie de experiencias inolvidables. No conocía yo por dentro esa tensión ni esa emoción. Tampoco conocía la derrota, pero porque nunca me había presentado.
Me parecía honesto por mi parte, siendo candidato, estar presente durante las votaciones y durante el recuento de votos, y así lo hice. Durante las votaciones yo hablaba de vez en cuando con otros candidatos a compromisario, y me llamaba la atención lo de ?ser de?: unos me preguntaban de quién era yo, y yo contestaba que del Partido Popular. Los más inteligentes se daban por enterados, pero otros insistían: ?me refiero a que si eres de Rosa o de Chema?. Entonces yo contestaba que soy de mi papá y de mi mamá, pero que antes de la Asamblea había hablado tanto con Chema como con Rosa, pues ambos me habían llamado, pero que mi intención era apoyar la reelección de Chema porque me parecía, y hoy me sigue pareciendo, que es el más capaz de aunar esfuerzos y reunir en torno a un proyecto a las distintas sensibilidades del Partido. Esto se lo dije incluso a Rosa, que me sonrió sinceramente y aceptó mi divergencia.
Tengo que decir que ni Rosa ni Chema me han hablado mal de nadie, y que ambos me han manifestado en privado un enorme respeto el uno hacia el otro. Ambos son personas educadas, honradas y prudentes.
Yo no he visto por ninguna parte, y estuve toda la tarde y parte de la noche en la plaza de Cervantes, ninguna crisis. Sí que observé nervios, desengaños, malentendidos? Supongo que es lo normal. Pero, pasados ya varios días, sólo recuerdo la lealtad de mis compañeros, de todos: los que ganaron su puesto de compromisario y los que no lo ganaron. Recuerdo la elegancia de unos y el temple de otros, la capacidad de sonreír, la virtud de hablar, la ilusión de buscar el bien común.
Yo creo que es posible la unidad. Y lo creo porque esa unidad ya existe: yo la he visto, aunque ahora esté escondida. Los dirigentes provinciales deben encontrarla, y quizá el Alcalde les ha dado ya la pista: la unidad se esconde detrás de frases como la que he trascrito al principio. Basta con conseguir que la persona que la dijo la retire, o se retire.
Emilio Sanz
El Día de Ciudad Real, 28 de noviembre de 2004
